En el tratamiento térmico, la temperatura es el parámetro más crítico: debe gestionarse con absoluta precisión y estabilidad constante para garantizar resultados fiables y conformes con los más altos estándares.
Por este motivo, las instalaciones modernas confían en reguladores PID avanzados, equipados con algoritmos optimizados y funciones de autotuning, que simplifican la gestión y garantizan un control intuitivo y eficiente de todo el proceso.
El calentamiento puede realizarse mediante resistencias eléctricas o quemadores de gas: en el primer caso, el regulador se comunica con controladores electrónicos de potencia, que modulan la energía térmica con extrema precisión; en el segundo, gestiona directamente las válvulas de gas, garantizando la capacidad de respuesta y la seguridad. Además del control, también es fundamental registrar y supervisar la evolución de la temperatura, especialmente en sectores altamente especializados como e laeroespacial y el aeronáutico, donde la trazabilidad del proceso es esencial para certificar la calidad y cumplir con las normativas más estrictas.
Por último, para proteger la instalación y garantizar la seguridad de los operadores, es indispensable integrar dispositivos de protección específicos, como umbrales de seguridad contra sobrecalentamientos, que intervienen rápidamente para evitar situaciones críticas.